25.09.2026 - 1 minuto de lecturaMinutos de lectura

Sensibilidad de la dentina en pacientes: hechos, estadísticas y nuevas investigaciones

La hipersensibilidad dentinaria se ha definido como “dolor derivado de la dentina expuesta en respuesta a estímulos químicos, térmicos, táctiles u osmóticos que no pueden explicarse como derivados de ningún otro defecto o enfermedad dental” [1].

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A menudo diagnosticada como hipersensibilidad dentinaria, la sensibilidad dental continúa siendo una de las principales preocupaciones expresadas por los pacientes en la consulta dental. Con frecuencia, refieren dolor al consumir alimentos o bebidas frías o calientes, e incluso sensibilidad al respirar por la boca. Puede afectar a personas de todas las edades y condiciones de salud, incluso a aquellas con una buena salud dental.

Según investigaciones recientes, la prevalencia de hipersensibilidad de la dentina entre adultos puede ser tan alta como 11.5% [2], e incluso podría ser mayor si se consideran los casos no diagnosticados. Debido a que el dolor es subjetivo y cada paciente es diferente, existen técnicas y productos de manejo [3] específicamente dirigidos a personas con dientes sensibles. A continuación, revisaremos los datos, estadísticas e investigaciones más recientes sobre sensibilidad dental.

Síntomas de sensibilidad dental

Identificar el origen de los problemas de sensibilidad dental puede representar un desafío para los profesionales dentales. Los pacientes pueden mencionar sensibilidad al hablar sobre su salud bucal o, durante una limpieza, pueden presentarse signos que lleven al odontólogo a realizar preguntas específicas sobre dientes sensibles.

Los síntomas más comunes incluyen:

  • Dolor dental espontáneo
  • Sensibilidad localizada en un diente o en varios dientes adyacentes
  • Dolor agudo cuando se expone al calor y al frío , como aire frío o helado
  • Dolor al morder o masticar
  • Aversión a los enjuagues a base de alcohol
  • Dolor al respirar a través de los dientes


Diagnóstico de hipersensibilidad dentinaria

Ante cualquiera de estos síntomas, cualquier grado de sensibilidad debe ser investigado, utilizando una escala de dolor convencional, como la EVA (escala visual analógica). El odontólogo puede realizar evaluaciones específicas en los dientes sensibles durante la consulta o la limpieza. En cualquier caso, la presencia de dentina expuesta debe registrarse en la historia clínica del paciente e incorporarse a un plan continuo de higiene y cuidado bucal.

El profesional dental también deberá realizar un diagnóstico diferencial para distinguir el dolor causado por la hipersensibilidad dentinaria de otros tipos de dolor relacionados, por ejemplo, con pulpitis, fracturas, restauraciones inadecuadas o tratamientos de blanqueamiento. Los exámenes clínicos y radiográficos, junto con pruebas diagnósticas como palpación, pruebas de vitalidad, transiluminación, evaluación oclusal y revisión de restauraciones, pueden ser útiles para descartar otras posibles causas. El diagnóstico diferencial y la identificación de la etiología son fundamentales para seleccionar el tratamiento adecuado y favorecer su éxito.

Un estudio sobre el manejo efectivo de dientes sensibles [4] publicado en 2017, analizó distintos métodos para diagnosticar y evaluar la sensibilidad. Los resultados concluyeron que un enfoque multifactorial es el más adecuado para distinguir la sensibilidad de la hipersensibilidad. El 99% de los odontólogos utilizó una combinación de los siguientes métodos:

  • Examen clínico (48%)
  • Aplicar un chorro de aire (26%)
  • Aplicar agua fría (12%)
  • Informe oral del paciente después de la consulta del odontólogo (6%)

Causas de la sensibilidad dental y la hipersensibilidad de la dentina

Tras evaluar la sensibilidad dental, el mismo estudio [5] analizó los principales factores predisponentes, entre los que destacaron:

  • Recesión gingival - 66%
  • Lesiones por abrasión, erosión, abfracción/desgaste - 59%
  • Bruxismo - 32%

Los síntomas suelen aparecer como consecuencia del desgaste o la pérdida del esmalte, lo que provoca la exposición de los túbulos dentinarios. El movimiento del líquido dentro de estos túbulos, generado por estímulos como el calor, el frío u otros factores, produce estímulos osmóticos que se transmiten hacia los nervios pulpares y provocan dolor. Esta teoría hidrodinámica [6] es la más aceptada.

  • La recesión gingival o la periodontitis más generalizada, incluso cuando se tratan, pueden provocar la exposición de las raíces: el cemento, que es más frágil que el esmalte, se desgastará rápidamente, exponiendo así la dentina subyacente.
  • Las razones del esmalte dañado o disminuido debido al desgaste, la abrasión, la erosión y la abfracción, la exposición de los túbulos dentinarios puede incluir una técnica de cepillado inadecuada (cepillado horizontal, presión excesiva) o herramientas (cerdas medias o duras del cepillo de dientes o pasta dental abrasiva). Las lesiones cervicales no cariadas (NCCL) pueden aparecer en el área bucal cervical: estas NCCL tienen un aspecto desgastado y liso, y pueden ser poco profundas o muy profundas (como una cuña hacia la dentina). Pueden ser marrones debido a la dentina reaccionaria. Aparte del deterioro estético, pueden ser muy sensibles.


Los alimentos y bebidas ácidos también pueden contribuir al desgaste del esmalte. Por ello, es importante conversar con los pacientes sobre sus hábitos de higiene y alimentación para identificar posibles factores causales. En algunos casos, una medida sencilla puede resultar útil, como recomendar que se enjuaguen la boca con agua después de consumir alimentos o bebidas ácidas.

 De hecho, un estudio de 2012 señala que controlar la ingesta de alimentos ácidos y mantener una rutina adecuada de higiene bucal puede ser eficaz para reducir el desgaste del esmalte asociado con la dieta.

En ocasiones, la exposición frecuente a ácidos puede estar relacionada con enfermedades o trastornos generales, como la bulimia u otros trastornos de la conducta alimentaria, debido a que el vómito provocado puede poner los dientes en contacto repetidamente con el ácido gástrico. Estas lesiones erosivas que exponen la dentina suelen localizarse principalmente en las superficies palatinas de los dientes. Por ello, es importante investigar tanto las condiciones médicas del paciente como sus hábitos de comportamiento, alimentación y cepillado.

  • El bruxismo provoca el desgaste del esmalte por rechinar, apretar o empujar los dientes de forma excesiva y a menudo involuntaria, es decir, más bien en el aspecto oclusal de los mismos. En casos de bruxismo severo, puede ser necesaria la coronación de dientes aplanados para proteger la pulpa. Debido a la gran carga y fuerzas oclusales, también puede ser responsable de lesiones de abfracción [8], que es donde el esmalte cervical y la dentina se "rompen" bajo la flexión del diente, provocando así hipersensibilidad de la dentina.

Debido a que la sensibilidad dental continúa siendo un problema frecuente entre los pacientes, se siguen desarrollando investigaciones enfocadas en mejorar su manejo. Durante los últimos años, diversos ensayos clínicos y estudios han ampliado nuestra comprensión tanto de la sensibilidad dental como de las formas más eficaces de controlarla y aliviarla.

Tratamientos para la sensibilidad de la dentina

Los tratamientos más comunes para la sensibilidad dental y la hipersensibilidad dentinaria incluyen medidas que el paciente puede incorporar fácilmente a su rutina diaria de cuidado bucal, como:

  • Reevaluación de las técnicas y herramientas de cepillado adecuadas: la técnica del rodillo, por ejemplo, y un cepillo de dientes de cerdas suaves
  • Agentes desensibilizantes en pastas dentales y enjuagues sin alcohol, con ingredientes como flúor, potasio o estroncio, que ayudan a desensibilizar u ocluir los túbulos dentinarios. Dentro de este tipo de opciones se encuentra la pasta dental GUM® SENSIVITAL®.

Mediante una técnica correcta de cepillado y el uso de productos adecuados de venta libre, como el cepillo GUM® TECHNIQUE® Sensitive Clean, muchos pacientes con sensibilidad dental experimentan una reducción considerable de las molestias e incluso, en algunos casos, una resolución completa.

En pacientes con hipersensibilidad dentinaria más severa, pueden ser necesarios procedimientos adicionales en el consultorio. Entre ellos se incluyen la aplicación de agentes fluorados y el sellado de áreas sensibles mediante adhesivos o barnices de flúor.

También hay estudios emergentes sobre el uso de agentes de remineralización como parte de los planes de manejo en curso para dientes sensibles. De hecho, uno de esos estudios realizado en 2020 [9] por ejemplo, demostró que el fosfopéptido de caseína-fosfato de calcio amorfo (CPP-ACP) favorece la remineralización. Además, el estudio señala que el CPP-ACP presenta propiedades antimicrobianas y puede reducir la biopelícula bacteriana hasta en un 39%, inhibiendo bacterias como S. mutans y favoreciendo bacterias como S. gordonii.

En casos de lesiones más profundas o de hipersensibilidad dental persistente, puede ser necesario realizar restauraciones con ionómero de vidrio o resina compuesta. También pueden considerarse procedimientos de cirugía mucogingival, como el colgajo desplazado coronalmente y/o el injerto de tejido conectivo en casos de recesión gingival.

Actualmente contamos con una mayor comprensión sobre las causas de la sensibilidad dental, sus efectos en la salud bucal y las alternativas disponibles para tratarla. Sin embargo, las investigaciones continúan aportando nueva información y opciones de manejo.



Consejos y guiones para la educación del paciente

Como siempre, la educación es fundamental para ayudar a los pacientes a manejar la sensibilidad dental y los factores que pueden estar provocándola. Los pacientes deben comprender cuándo la sensibilidad puede considerarse ocasional y cuándo requiere una evaluación más profunda. Corresponde a los profesionales dentales proporcionar información personalizada de acuerdo con las características y necesidades de cada paciente.

¿La sensibilidad está localizada en uno o dos dientes o se presenta de forma generalizada? ¿Cuál es el factor específico que la está provocando? ¿Gingivitis? ¿Periodontitis? ¿Bruxismo? ¿Un diente agrietado?

Es importante contextualizar la sensibilidad de cada paciente antes de recomendar una solución.

Al realizar una recomendación, apóyese en la evidencia y en las investigaciones disponibles. Proporcione también recursos claros, prácticos e informativos que puedan ayudar al paciente a comprender mejor su condición. Entre ellos pueden incluirse recursos orientados al consumidor como:

Dado que la sensibilidad dental continúa siendo una preocupación frecuente tanto para los pacientes como para los profesionales dentales, es fundamental mantenerse actualizado sobre las nuevas investigaciones y la información disponible. Continúe consultando nuestros contenidos para conocer nuevos recursos sobre dientes sensibles, hipersensibilidad dentinaria y los productos y prácticas utilizados para su manejo.

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