13.08.2021 - 1 minuto de lecturaMinutos de lectura

La influencia de nuestra dieta en la salud periodontal

Está bien establecido que la salud bucal está influenciada por la higiene bucal, los factores genéticos y la salud sistémica. Sin embargo, la nutrición también puede desempeñar un papel importante. Si existe una relación entre la dieta y la salud periodontal, ¿qué evidencia científica la respalda y cómo se ha demostrado?

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¿Los hábitos nutricionales favorecen el desarrollo de la gingivitis?

En un estudio realizado en Berna (Suiza), Baumgartner, et al. examinaron la salud bucal de dos familias (10 personas) que vivieron en condiciones similares a las de la Edad de Piedra durante un mes mientras participaban en un programa de televisión. Esto significaba que seguían una dieta propia de la Edad de Piedra y abandonaban por completo el cuidado dental en casa con cepillo y pasta de dientes. Los resultados son fascinantes. Aunque se observó una cobertura pronunciada de la placa en casi todos los participantes, ningún participante desarrolló periodontitis. Además, hubo una marcada disminución en los niveles de BdP en comparación con la línea de base. Curiosamente, quedó claro que la colonización con Tannerella forsythia (fuertemente implicada en la aparición de la periodontitis) se redujo significativamente después de cuatro semanas , sin antibióticos ni agentes quimioterapéuticos.

Las investigaciones arqueológicas realizadas en cráneos y mandíbulas del periodo neolítico respaldan los resultados del estudio de Baumgartner. Adler et al. lograron analizar el ADN bacteriano presente en el sarro dental de cazadores y recolectores de hace aproximadamente 7,000 años. Los resultados mostraron que los humanos en ese momento tenían tres veces más tipos diferentes de bacterias en la boca y, sin embargo, estaban en un estado periodontal saludable.

El análisis de otras muestras de sarro reveló una disminución significativa de la diversidad bacteriana con el inicio de la agricultura y la reducción asociada de la diversidad alimentaria. Los autores concluyeron que los ecosistemas microbianos orales modernos son considerablemente menos diversos que los de las poblaciones históricas, lo que podría estar contribuyendo al desarrollo de enfermedades orales crónicas y de otros padecimientos relacionados con los estilos de vida postindustriales.

En resumen, está claro que la dieta está relacionada con la diversidad bacteriana oral y que una microbiota oral menos diversa puede favorecer el crecimiento excesivo de bacterias patógenas. Del mismo modo, los datos acumulados indican que un desequilibrio de la flora microbiana oral parece contribuir tanto a las enfermedades orales como a las enfermedades sistémicas .

Por lo tanto, ¿podemos pensar que la placa por sí sola puede no ser la única causa de la gingivitis, sino que su composición también desempeña un papel importante? Existen indicios que respaldan esta hipótesis.

Extracto de jugo de lechuga para la prevención de la gingivitis

Dado que la dieta influye en la función metabólica, ¿también afecta la composición de la microbiota oral e intestinal? Desde hace tiempo se sabe que las dietas ricas en fibra son beneficiosas para la salud. Actualmente sabemos que la dieta también tiene un efecto considerable en la composición de la microbiota digestiva (oral e intestinal) y que las dietas modernas poco saludables están asociadas con un microbioma intestinal que puede aumentar el riesgo de diversas enfermedades crónicas, como la enfermedad inflamatoria intestinal, la obesidad, la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

Esto está respaldado por nuevos datos de un estudio controlado y aleatorizado realizado en la Universidad de Würzburg, Alemania. En este estudio se reclutaron 44 pacientes en mantenimiento periodontal con gingivitis leve a moderada. Todos los pacientes recibieron terapia de mantenimiento periodontal sin instrucciones adicionales de higiene bucal y fueron asignados al azar a una bebida de jugo de lechuga rica en nitratos o a una bebida placebo, tres veces al día durante un periodo de 14 días.

Todos los pacientes seguían una dieta estricta baja en nitratos. En el grupo de prueba que consumió la bebida rica en nitratos, la ingesta aumentó aproximadamente 200 mg de nitrato al día.

Los resultados después de solo 14 días fueron muy interesantes. Hubo una diferencia significativa en los valores medios del índice gingival (IG), relacionado con la inflamación gingival, en el grupo que consumió nitratos en comparación con el grupo de control. Los autores concluyeron que el consumo de nitratos en la dieta puede ser un complemento útil en el control de la gingivitis crónica.

Una dieta baja en carbohidratos simples promueve la salud bucal

En la Universidad de Friburgo, Alemania [1], diez participantes cambiaron su dieta durante cuatro semanas. La nueva dieta era baja en carbohidratos simples, es decir, alimentos que contienen azúcares de fácil digestión y que proporcionan energía rápidamente, a diferencia de los carbohidratos complejos saludables presentes en alimentos como los cereales integrales, los frijoles, las legumbres y la avena.

Además, la dieta era rica en ácidos grasos omega-3, vitamina D y vitamina C, e incluía antioxidantes y fibra. El grupo de control no modificó sus hábitos alimenticios.

Una vez más, aunque los niveles de placa se mantuvieron constantes en ambos grupos, la inflamación gingival (IG), el sangrado al sondaje (BoP) y el área de superficie periodontal inflamada (PISA) disminuyeron aproximadamente un 50 % en el grupo que siguió la dieta de prueba. Esta reducción fue significativamente diferente en comparación con el grupo de control, en el que no se observaron cambios.

Este estudio nuevamente indica que una dieta saludable tiene una clara influencia en la salud bucal, especialmente en lo relacionado con la inflamación gingival y periodontal.

Recomendaciones dietéticas para la salud bucal

Dado que la relación entre la dieta y la salud bucal está establecida, está claro que una buena nutrición tiene un papel en la prevención de la caries dental y la enfermedad de las encías. Las recomendaciones para la prevención de enfermedades crónicas y la salud bucal por medio de la dieta son, de hecho, una y la misma:

  • Asegurar un consumo adecuado de frutas y verduras, así como una ingesta suficiente de ácido fólico.
  • Sustituir las grasas saturadas y trans por grasas insaturadas, incluyendo fuentes de ácidos grasos omega-3.
  • Consumir cereales en su forma integral y ricos en fibra.
  • Limitar el consumo de azúcar, azúcares añadidos y bebidas azucaradas, así como la ingesta de sodio y el consumo excesivo de calorías provenientes de cualquier fuente.

 

[1] Wölber, J. et al. Entzündungsparameter reduzieren. Ergebnisse einer randomisierten, kontrollierten, klinischen Studie. Jahrestagung der AfG, Maguncia, 7.- 8. Enero de 2016.

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